JUNTOS PERO NO REVUELTOS
A 31 años que Dinamarca reconociera la unión civil entre personas del mismo sexo y a 20 que Holanda se convirtiera en el primer país en aprobar una ley que ampara el matrimonio civil igualitario, la lista de países que han aceptado y reconocido el matrimonio civil entre parejas homosexuales hoy llega a 29, siendo Costa Rica el último inscrito en ella, en Mayo de 2020.
Panamá́ no está en esa lista.
El Corredor Sur se encuentra con la Ciudad de Panamá en el horizonte. Esto nos da una ubicación de dónde se violentan los derechos humanos de muchas parejas homosexuales casi a diario. En estos momentos se han abierto cuatro disputas legales en un intento por lograr el registro legal de los matrimonios igualitarios y obtener los mismos derechos civiles que ya tienen las parejas heterosexuales. Esta acción podría abrir las puertas a una legalización del matrimonio civil gay en el país.
En Panamá́ se han iniciado varios procesos legales para que se reconozca y eventualmente legalice el matrimonio civil entre parejas del mismo sexo.
Sin embargo, en el país istmeño se violentan constantemente los derechos de los ciudadanos por su orientación sexual: Honorables Diputados que niegan la entrada a la Asamblea Nacional de la República a ciudadanos por considerarlos gay, o de policías que detienen a una pareja lesbiana, luego de bajarlas del automóvil de ellas, argumentando que en el código de conducta de la Policía Nacional se prohíbe la muestra de afecto de personas del mismo sexo en lugares públicos, son algunos ejemplos de una intolerancia sistemática por parte del gobierno y la sociedad en general.
La Convención Interamericana de los Derechos Humanos establece que la orientación sexual es una categoría protegida de los derechos humanos en materia de discriminación, como lo son la raza, la religión e ideas políticas.
Panamá es signataria de esta convención.
¿RETIRARSE EN PAZ?
4 de noviembre. Ken Gilberg hace un pastel en la cocina de su casa en Ciudad de Panamá, mientras que Álvaro Levy, su esposo, preocupado, sigue los resultados de las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2020. Estos resultados podrían darle un respiro a la comunidad LGBT+ que mucho a sufrido en la pasada administración del país norteamericano y a nivel internacional.
Álvaro Levy, de 62 años, y Ken Gilberg, de 61, se conocieron, se enamoraron y han convivido por casi 35 años. En 2014 decidieron formalizar su unión en Estados Unidos y desde entonces han seguido su sueño de poder retirarse y mudarse a Panamá, país natal de Álvaro.
El hecho de que ellos comparten el mismo sexo haría este camino más difícil de lo que creían.
Una vez tomada la decisión, sabían que al venir a Panamá iban a desear registrar su matrimonio, algo totalmente normal y dentro de los trámites a realizar para cualquier pareja que se relocaliza.
4 de noviembre. Álvaro Levy y Ken Gilbert siguen los resultados de las elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2020, en su residencia de la Ciudad de Panamá. Ellos contrajeron matrimonio en Estados Unidos, en 2014. En Estados Unidos se aprobó el matrimonio igualitario a nivel federal en 2015, antes de esa fecha cada estado decidía si adoptaban la medida o no; sólo en 13 de los 50 estados no permitían el matrimonio civil entre personas del mismo sexo para cuando se aprobó la ley para todo el territorio norteamericano.
Álvaro comenta:
“Nuestra relación, ¿como la íbamos a manejar?, fue algo que yo pensé; trate de madurar la idea de venir, porque independientemente todavía este país es muy homofóbico, hay mucha negatividad por grupos, al punto que a parejas como nosotros las llaman ‘una aberración para la sociedad’, y eso lastima. Sí, venía con ese estigma.”
Ken Gilberg y Álvaro Levy se observan preocupados por la situación que están pasando, mientras se tomas un té sentados en un sofá en su residencia en la Ciudad de Panamá: no han podido registrar su matrimonio en Panamá, realizado en Estados Unidos en 2014. Han entrado en una disputa legal para poder registrarlo y así obtener los mismos derechos civiles que todas las parejas heterosexuales ya poseen.
Para Ken,
“...en cierta manera, Panamá es un país moderno, pero también existe una mentalidad muy conservadora, y desde mi punto de vista, no muy justa. Creo que todo el mundo debe tener respeto por su prójimo. Para mi el decirle a una persona que no tiene el derecho de formar una familia como quisiera hacerlo, es como decirle a una persona de raza negra que no tiene los mismo derechos que yo, o a una mujer que no tiene los mismos derechos que un hombre, eso no es justo, todos nacemos con los mismos derechos, y es la responsabilidad del gobierno el respetar eso y crear una atmósfera que promueva los derechos humanos.”
Ken Gilberg y Álvaro Levy miran una foto del día en que se casaron, en Estados Unidos, en 2014. No se les permitió registrar su matrimonio en Panamá, donde viven ahora. Esta acción fue considerada inconstitucional y discriminatoria en la categoría de orientación sexual por lo que entraron en una disputa legal para poder registrar su unión y obtener los mismos derechos que ya tiene toda pareja heterosexual. Esta acción podría abrir las puertas a una legalización del matrimonio civil gay en el país.
CASO #2
Ken Gilberg y Alvaro Levy, preocupados, esperan a su abogado en las oficinas de la firma de abogados Morgan & Morgan, para una actualización sobre el curso de una demanda interpuesta ante la Corte Suprema de Panamá. Se casaron en Estados Unidos, pero no se les permitió registrar su matrimonio en Panamá, donde viven ahora.
En el Registro Civil panameño hay normas que impiden el registrar un matrimonio civil de parejas del mismo sexo. El abogado Carlos Ernesto González, de la firma Morgan y Morgan, indica que esto viola el articulo 17 de la Constitución Política de la República de Panamá (“Los derechos y garantías que consagra esta Constitución, deben considerarse como mínimos y no excluyentes de otros que incidan sobre los derechos fundamentales y la dignidad de la persona.”), y que otros derechos humanos, consagrados en convenciones internacionales, están siendo suprimidos con este actuar.
El abogado González, que representa a Álvaro Levy y Ken Gilberg, advirtió de la inconstitucionalidad de estos eventos ante el pleno de la Corte Suprema de Justicia, demandando que se eliminen estas normas ya que caen en discriminación, en materia de orientación sexual. El caso de estos cónyuges es el segundo presentado bajo circunstancias similares y ante la misma instancia. Esto ocurrió cuatro años atrás y aún no se tiene indicios de cuándo se dará algún tipo de resolución.
Álvaro Levy y Ken Gilberg se reúnen con el abogado Carlos González, de la firma Morgan y Morgan, para una actualización sobre el curso de una demanda interpuesta ante la Corte Suprema de Panamá. Se casaron en Estados Unidos, pero no se les permitió registrar su matrimonio en Panamá, donde viven ahora. Esta acción fue considerada inconstitucional y discriminatoria en la categoría de orientación sexual por lo que entraron en una disputa legal para poder registrar su unión y obtener los mismos derechos que ya tiene toda pareja heterosexual. Esta acción podría abrir las puertas a una legalización del matrimonio civil gay en el país.
En Panamá, muchas personas se oponen a que casos como el de Álvaro y Ken, y otros similares, tengan un resultado favorable, pues posiblemente abriría las puertas a una legalización del matrimonio civil igualitario. Hay quienes basan sus argumentos en la religión, mientras otros lo hacen por razones culturales con matices legales.
“Se podría crear una figura legal, un pacto de convivencia, que pueda darle derechos a personas que vivan juntas, ya sean dos amigos, una abuela y su nieto o nieta, sobrino y tía, una pareja del mismo sexo, etc., y que bajo esta figura puedan realizar trámites legales; no hace falta saltar de cero a legalizar el matrimonio homosexual", comenta Tatiana Álvarez, comunicadora social.
Por más viable que cualquier sugerencia pueda sonar, para el abogado González la figura de discriminación sigue presente: “sería como quitarle la nata a la leche, como leche descremada…”
Roberto Solís M., profesor de la Universidad de Panamá, resume su posición de esta manera: “nuestras hijas heterosexuales se casan en matrimonio civil el cual garantiza sus derechos. Así, si un día queda viuda, la ley la protege, porque ella y su esposo pagan impuestos y seguros que permiten acceder a sus pensiones respectivas, tienen el derecho al reconocimiento legal del patrimonio propiedad de ambos. Por otro lado, ¿qué pasa con nuestros hijos gais o lesbianas? ¿no deberían tener ellos los mismos derechos?”
DERECHO A ESTAR
Ivan Chanis Barahona, abogado, fundador y director de Fundación Iguales, organización sin fines de lucro, dedicada a la promoción, observancia y respeto de los derechos humanos, comentó que se ideó una campaña de promoción a nivel nacional, llamada #SiAcepto, con la intención de crear conciencia sobre los derechos que todos los ciudadanos del país tenemos, incluyendo aquellas parejas del mismo sexo. Derecho a formar una familia, si así uno lo decidiese, por ejemplo.
Ivan Chanis explica, vía video llamada desde su residencia en la Ciudad de Panamá, cómo se creo la Fundación Iguales y cuál es su propósito, que sería la promoción, observancia y respeto de los derechos humanos. Comenta igual sobre el desarrollo de la campaña de promoción #SiAcepto, lanzada a nivel nacional, ideada con la intención de crear conciencia sobre los derechos humanos que todos tienen, incluyendo las parejas del mismo sexo.
Iniciativas como estas han servido para potenciar la legalización del matrimonio civil igualitario en otras latitudes. En la Ciudad de Panamá, los afiches de dicha campaña fueron retirados por presión del Alcalde; a una semana de haberlos colocado, no había ninguno visible en las calles de la ciudad.
Último afiche de la campaña #SiAcepto en pie, que promueve los derechos humanos, sobre todo los de las parejas del mismo sexo, fotografiado momentos antes de que fuese removido por presión del Alcalde de la Ciudad de Panamá. Al fondo se puede observar otro afiche, de una campaña de una compañía de seguros, promoviendo unidad familiar tradicional donde la figura del hombre tiene el rol del protector, mientras a la figura de la mujer se le otorga el cuido de los hijos. Irónico.
Tanto Álvaro como Ken, junto al abogado González, consideran estos signos como un panorama poco favorecedor del proceso legal que están impulsando. La demora en un resultado, la presión social y los numerosos rumores sobre poderes haciendo fuerza para que este no se dé, hacen que esta percepción se haya creado. Sin embargo, están preparados para elevar la demanda a instancias mayores de ser necesario, a la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, basada en Costa Rica. Una vez se llegue a este nivel, Panamá deberá acatar el dictamen que esta emita y resarcir, a Álvaro y Ken, cualquier monto derivado en concepto de daños y perjuicios.
Si esto ocurriese, ellos ya tienen planes de utilizar cualquier dinero que se les otorgue: crearían una fundación que brinde apoyo a más parejas y otras generaciones que pudieran pasar por situaciones similares en un futuro. Para ellos su pelea no es por retribución económica, sino por el derecho a ser reconocidos; el dejar un legado para futuras generaciones les parece recompensa suficiente y hace que todas las dificultades por las que están pasando ahora valgan la pena.
Álvaro Levy y Ken Gilberg observan la Ciudad de Panamá desde el balcón de su residencia. Ellos esperan ser reconocidos y aceptados como una pareja homosexual ante la sociedad y ante la ley, con los mismos derechos y obligaciones que cualquier otra. Han interpuesto una demanda ante el pleno de la Corte Suprema de Justicia para poder registrar su matrimonio, realizado en Estados Unidos; acción que podría abrir la puerta para una legalización del matrimonio civil igualitario en Panamá.
“Familias como la nuestra no son una ficción, existen y han existido siempre -dice Ken-, solo queremos que se reconozcan que existen y tienen derechos legales para existir”.